Acabo de revisar los reportes de lluvia en Tucumán y la situación es bastante seria. No es solo el agua cayendo del cielo, sino cómo eso está transformando todo el panorama productivo en la zona.



Hablé con productores de la región y todos coinciden en lo mismo: las precipitaciones de estos últimos meses no tienen precedentes. Ignacio Casares, que produce caña de azúcar en Los Andes, me contó que en solo tres meses acumularon 1300 milímetros de lluvia. Para que se entienda la magnitud, en un período normal de esos tres meses suelen caer entre 400 y 500. Eso es más del doble.

Lo que está pasando es que el terreno ya no aguanta más. Los suelos están completamente saturados y el agua simplemente no puede escurrir. En La Madrid, por ejemplo, el pueblo se inundó y tuvieron que evacuar familias. Y no es un caso aislado: en Metán, Salta, cayeron 145 milímetros en un solo día, acumulando ya más de 1000 milímetros en lo que va del año.

Pero acá viene lo que realmente preocupa a los productores: la infraestructura está colapsando. Los caminos rurales se están desmoronando, los canales de desagüe desbordaron, y el agua avanza sin control sobre los campos. Casares ya perdió toda su producción de sandía y zapallo, y estima que su caña de azúcar podría tener una merma cercana al 20% en las zonas bajas. Incluso los cultivos que sembraba para la feria de Simoca quedaron anegados.

El Servicio Meteorológico Nacional registró que en Tucumán durante marzo se acumularon alrededor de 191 milímetros, cuando el promedio histórico para todo el mes es de 135. En Santiago del Estero la cosa es aún más extrema: 237 milímetros en marzo, más del doble del promedio.

Desde Confederaciones Rurales Argentinas emitieron un comunicado expresando preocupación por el impacto de estas lluvias acumuladas. Señalaron que en muchas zonas el agua simplemente no logra escurrir y termina avanzando sobre caminos, campos y localidades, generando pérdidas productivas importantes. También plantearon la necesidad urgente de avanzar con obras de infraestructura hídrica para reducir el impacto de eventos climáticos extremos.

Lo interesante es que pese a todo esto, los cultivos todavía se mantienen en condiciones relativamente buenas en gran parte de la provincia. El verdadero problema hoy es la infraestructura. Y lo más preocupante: los pronósticos siguen anticipando más lluvias. Así que esto podría empeorar.
Esta página puede contener contenido de terceros, que se proporciona únicamente con fines informativos (sin garantías ni declaraciones) y no debe considerarse como un respaldo por parte de Gate a las opiniones expresadas ni como asesoramiento financiero o profesional. Consulte el Descargo de responsabilidad para obtener más detalles.
  • Recompensa
  • Comentar
  • Republicar
  • Compartir
Comentar
Añadir un comentario
Añadir un comentario
Sin comentarios
  • Anclado