Acabo de aprender algo bastante interesante sobre inversión: cómo evaluar realmente cuánto ha crecido una inversión a lo largo del tiempo.



Quizá también te has sentido confundido al comparar diferentes inversiones. Esto aumenta un 50% en 2 años, aquello otro un 30% en 1 año — entonces, ¿cuál es mejor? Ahí es donde entra en juego la tasa de crecimiento anual compuesta (Tasa de crecimiento anual compuesta).

El CAGR, en esencia, es un indicador financiero que te ayuda a calcular el crecimiento promedio anual de una inversión. Tiene en cuenta el interés compuesto — es decir, las ganancias que generan más ganancias. Esto lo hace más preciso que simplemente dividir la ganancia total entre los años.

Si quieres calcular la fórmula del CAGR, así es como se hace: toma el valor final y divídelo por el valor inicial, luego elévalo a la potencia de (1 dividido entre el número de años), y resta 1. Multiplica por 100 para obtener el porcentaje. Suena complicado, pero en realidad es bastante simple cuando lo pruebas.

¿Y por qué es importante? Porque te da un número único para entender cómo ha funcionado una inversión. En lugar de ver cómo sube y baja el precio, puedes ver una línea de crecimiento estable. Esto es muy útil cuando quieres comparar qué inversión es realmente mejor a largo plazo, o para planificar tus finanzas futuras.

Creo que entender bien cómo funciona la fórmula del CAGR es la clave para tomar decisiones de inversión más inteligentes. Especialmente cuando consideras oportunidades a largo plazo.
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