Acabo de enterarme de una operación de seguridad bastante importante que acaba de llevarse a cabo. El FBI junto con la Policía Real Tailandesa realizaron redadas coordinadas en complejos de estafas distribuidos entre Tailandia, Myanmar, Camboya y Laos. Lo interesante aquí es la escala: hablamos de más de 8,000 teléfonos confiscados, 1,300 discos duros y nada menos que $580 millones en criptomonedas congeladas.



Estos complejos operaban esquemas de fraude dirigidos específicamente contra víctimas estadounidenses. El método era el típico de las estafas cripto: enganchaban a la gente con relaciones falsas o consejos de inversión para luego desaparecer con el dinero. Lo que hace esto particularmente grave es que obligaban a trabajadores víctimas de trata humana a ejecutar estas estafas. Básicamente, estos estafador operaban con un modelo de explotación laboral.

Hasta ahora han arrestado a 21 sospechosos, pero lo más relevante es que los agentes del FBI no se detienen ahí. Están rastreando transacciones de blockchain para desmantelar toda la red criminal, no solo los estafadores individuales. Eso es importante porque significa que van tras la infraestructura completa.

Este tipo de operaciones contra el fraude en criptomonedas probablemente van a intensificarse. La coordinación internacional entre agencias de seguridad está mejorando y parece que los gobiernos están tomándose más en serio el problema de los delitos cripto a gran escala.
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