Acabo de revisar cómo se intensificó la batalla política en Cook County días antes de las primarias en Illinois, y la verdad es que el tema de inmigración y ICE se convirtió en el punto más candente del debate.



Basicamente, Toni Preckwinkle, la presidenta de la Junta del Condado, buscaba su quinto mandato enfrentándose a Brendan Reilly, concejal del distrito 42 en el centro de Chicago. Lo interesante es que mientras se acercaban las primarias demócratas del 17 de marzo, los ataques entre candidatos se volvieron cada vez más directos y personales.

Lo que más llamó mi atención fue cómo la gestión de políticas migratorias y la relación con el ICE terminaron siendo el eje central de esta contienda electoral. Preckwinkle cuestionó fuertemente a Reilly por supuestamente no tomar una posición clara cuando gobernadores y alcaldes estaban lidiando legalmente contra la Operation: Midway Surge, esa operación del ICE que golpeó fuerte en el área de Chicago.

La presidenta fue bastante directa en sus críticas, mencionando que Reilly tenía vínculos históricos con Trump y que no se pronunció cuando ella y otros líderes estaban peleando en los tribunales. Incluso sacaron publicidades recordando que Reilly había trabajado en proyectos relacionados con Trump, como ayudar a colocar el nombre en ese rascacielos en su distrito.

Pero acá viene lo irónico: Reilly respondió diciendo que él sí se opuso a Trump, que incluso estuvo en manifestaciones públicas como la de Grant Park. Sin embargo, lanzó su propia acusación contra Preckwinkle, argumentando que ella renovó un contrato con una empresa tecnológica que proporciona datos al ICE, lo cual contradice el discurso público del condado sobre limitar colaboración con autoridades migratorias federales.

Según Reilly, esa renovación permitiría que el ICE accediera a información que podría usarse para identificar y detener migrantes, algo que definitivamente suena contradictorio si realmente quieren oponersey a las políticas migratorias agresivas.

Lo que me pareció notable fue que la participación en la votación anticipada fue bastante alta, rondando el 30%, muy por encima del 20% típico en primarias de mitad de mandato. Eso muestra cuánto les importaba a los votantes de Chicago esta contienda en particular.

Esta batalla en las primarias dejó claro que la política local en Cook County está más polarizada que nunca cuando se trata de temas migratorios, y ambos candidatos intentaban posicionarse como los defensores reales de los migrantes mientras se acusaban mutuamente de traición.
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