Acabo de leer algo que conecta puntos que parecen desconectados: la destrucción de radares estadounidenses en Oriente Próximo está reconfigurado el equilibrio defensivo en lugares como Corea Sur, y eso está acelerando las ambiciones nucleares del Norte.



Veamos cómo funciona esto. Estados Unidos perdió cuatro de sus ocho sistemas de defensa más avanzados después de los ataques iraníes. No son fáciles de reemplazar, hablamos de infraestructuras de miles de millones que apenas existen en el mundo. La consecuencia lógica fue que Washington tuvo que reforzar sus defensas en Medio Oriente, pero eso significó debilitar otras áreas críticas.

Ahí es donde entra Corea Sur. El sistema THAAD que estaba desplegado en la península para interceptar misiles norcoreanos antes de llegar a Seúl está siendo parcialmente desmontado. También están considerando mover baterías Patriot y otros sistemas defensivos hacia Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos. Para cualquier analista, esto es un regalo servido en bandeja para Pyongyang.

La lectura que hace Kim Jong Un de todo esto es bastante clara: si Estados Unidos no puede mantener su red defensiva global intacta, entonces la única garantía real de supervivencia es tener armas nucleares propias. Y mira lo que está pasando: Corea del Norte está acelerando su programa militar. Acaban de mostrar el destructor Choe Hyon, un buque de 5,000 toneladas capaz de lanzar más de 100 misiles, incluyendo armamento estratégico. El plan es construir al menos diez barcos de esta clase.

Lo inquietante es que esto no es un conflicto aislado. Un radar destruido en Jordania termina alterando el equilibrio nuclear en Corea Sur. China observa cada movimiento, Rusia mantiene su alianza con el Norte, y Estados Unidos intenta sostener múltiples frentes simultáneamente. La pregunta que nadie quiere hacer en voz alta es cuánto tiempo puede hacerlo sin comprometer completamente su capacidad defensiva global.

Esto es lo que llaman efecto dominó en seguridad internacional. Los conflictos ya no tienen bordes claros. Y si revisas el Doomsday Clock, ese símbolo que mide qué tan cerca estamos de la autoaniquilación, verás que marcó 85 segundos para la medianoche hace poco. Es el momento más cercano al apocalipsis que jamás haya registrado ese reloj desde su creación en 1947.
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